UNA
NAVIDAD UN POCO COMPLICADA. 3ºB
Había una vez una
Navidad un poco complicada, un virus amenaza al planeta, y durante unos meses
las personas no pudieron salir de casa.
Entonces, un
señor, llamado Papa Noel, vio que la gente lo estaba pasando mal, las fiestas
no se podían celebrar. Y empezó a pensar: “¿Qué puedo hacer para ayudar a todo
el mundo?”. Y dijo: Llamaré a todos los alumnos de 3ºB, para que me ayuden.
Pero cuando Papa Noel Iba a avisar a la clase de 3ºB, el virus se interpuso en
su camino, porque con su larga y frondosa barba blanca, creía que no le hacía
falta usar mascarilla, pero se infectó y tuvo que guardar cuarentena. Mientras
tanto, los tres Reyes Magos enviaron una carta al colegio, y en concreto a la
clase de 3ºB; en esa carta se indicaban las instrucciones que debían seguir:”
Este año debido a la situación de emergencia, sois vosotros los que repartiréis
los regalos, y los haréis vosotros. Emplead vuestro ingenio e imaginación.
Mientras tanto, Papa Noel pensaba
cómo quitarse ese bicho de encima.
Una mañana
al entrar al colegio, un enorme trineo estaba aparcado en el patio con una nota
que decía: “Para los alumnos de 3ºB: Debéis coger este trineo la noche del día
24 de diciembre, y repartid los regalos a los niños que se han portado bien”.
Unos diminutos elfos estaban escondidos en el trineo, ellos ayudarían a 3ºB a
repartir los regalos.
La clase convocó
una reunión de urgencia en su aula y después de debatir largo tiempo de la
misión que debían cumplir, llegaron al siguiente acuerdo: El tutor preguntaría
en el Centro de Investigación Covid-19 si las vacunas podrían estar disponibles
antes del día de Nochebuena.
Los chicos
estaban dispuestos a renunciar a sus regalos de Navidad por las vacunas para
toda la población. Un laboratorio americano encontró por fin la vacuna del
coronavirus, éste era el mejor y valioso regalo de Navidad.
Y 3ºB cogió el
trineo y recogió las vacunas y en todos los hogares, al pie del árbol de
Navidad estaban las esperadas y ansiadas vacunas.
Todos nos
vacunamos y tres meses después se celebró una gran fiesta. Se quemaron todas
las mascarillas, nos abrazamos entre todos, cantamos, bailamos y comimos. Esto
sí que era una ¡VERDADERA FIESTA! ¡FELIZ NAVIDAD!
LA NAVIDAD Y LA
FAMILIA. 3ºC
Hace muchísimos años, un 24 de noviembre del año 2020, había una niña que
se llamaba Sandra. Faltaban algunas semanas para celebrar la Navidad y se sentía muy nerviosa. Sandra
vivía en Casas Ibáñez, un pueblo muy bonito. En él, sus habitantes empezaban a
prepararse para esta fiesta tan especial, pero aquel año todo sería diferente… La pandemia de la COVID
19 había cambiado la vida a todo el mundo.
Después de unas semanas, en las que el pueblo había vivido una de las
peores situaciones que se recuerdan, Sandra estaba en su último día de colegio
haciendo tarjetas de Navidad con su amigo Miguel. Cuando llegó a su casa, su
mamá estaba poniendo el árbol. La comida estaba preparada y Sandra había
invitado a sus dos amigos a comer. Estaban esperando a que su papá regresara
del viaje de Italia cuando llamó por teléfono avisando de que el vuelo venía con retraso y no sabía cuándo llegaría
porque había mucho caos en el aeropuerto debido a los controles que se hacían
para que no se extendiera la
pandemia. Entonces Sandra se sintió muy triste porque su padre no iba a llegar
a tiempo para celebrar la Navidad. Al día siguiente era Nochebuena y el regalo
que le tenía preparado su madre no se lo esperaba. Cuando llegó la hora de la
cena, su madre la llamó y le dijo: “¡Sandra ven corriendo que tengo un regalo muy especial para ti!” Y Sandra
le hizo caso. De repente vio a su padre, que había llegado a tiempo para
celebrar la Navidad con su hija, se echó encima para abrazarle y todos juntos
abrieron los regalos y celebraron la Navidad con mucha felicidad. Sandra se
sintió muy dichosa porque pudo celebrar la Navidad con su familia, mientras que
algunos de sus amigos no pudieron ver a sus familias por culpa de la pandemia.
Desde aquel año tan complicado todo el mundo aprendió que lo más bonito
de la Navidad es estar con la familia y superar juntos las dificultades que se nos presenten
en la vida.
LA VERDADERA
NAVIDAD. 4ºA
Había una vez, en un pueblo de un país lejano llamado Navichuchi, vivían
muchos pequeños elfos, que ayudaban a Papichuchi a preparar los regalos de los
niños. Sin embargo, Papichuchi se puso enfermo el 23 de diciembre y los elfos
siguieron trabajando en el taller de regalos. Mientras tanto, los niños estaban
ansiosos contando los días que faltaban.
Pero los medios de comunicación anunciaron que este año, probablemente los niños no recibirían los
regalos. Y efectivamente, así fue, llegó la Nochebuena y ningún niño tenía su
regalo, se desilusionaron mucho y dudaron de la magia de Papichuchi.
Estrella, es una chica de 4ºA, a la cual se le atribuyen ciertos poderes
extraordinarios. Es dueña de una bola de cristal puro de color rosáceo. Toda la clase de 4ºA decidieron ir a casa
de Estrella para preguntar a su bola lo siguiente:
-“¿Cómo podemos salvar la
Navidad?”
A lo que la bola contestó:
-“Todos los niños olvidaréis los regalos de Navidad y haréis una buena obra para que todos seamos muy felices.
Debéis recordar que Navidad es paz, amor y felicidad.”
Los chicos pensaron en las
buenas obras que iban a hacer.
Y a partir de ese día, Papichuchi se dio cuenta de que lo más importante
para los niños del mundo no eran los regalos, sino regalar a todo el mundo
buenas acciones y así nuestro planeta mejoraría.
En esta historia todos hemos
aprendido algo: que los regalos
no son lo más importante
para celebrar la Navidad.

EN
BUSCA DE LA NAVIDAD PERFECTA. 4ºB
Érase una vez un hermoso pueblo llamado Casas- Ibáñez. Se trataba de un
lugar alegre y con mucha vida, donde todo el mundo lo pasaba fenomenal hasta
que, unos meses antes de Navidad, llegó una terrible pandemia y entonces el
pueblo se quedó muy triste y apagado. Por suerte, a los niños de la clase de 4º
B no les gustaba nada que su pueblo estuviese así e intentaron buscar una
solución…
Una noche antes de Navidad, decidieron reunirse en el colegio para trazar
un infalible plan. Se les ocurrió que tratarían de localizar a Papá Noel para
que les ayudara con la situación, pero lo cierto es que no sabían cómo
encontrarlo…De repente, tuvieron una gran idea: se esconderían en la sala de calderas
del colegio donde estaban guardadas
las cartas para Papá Noel, y
esperarían a que los elfos viniesen a recogerlas para poder seguirlos. Y eso fue lo que
hicieron, cuando llegaron los elfos comenzaron a seguirlos sigilosamente por
las calles vacías del pueblo. Pasaron por la plaza de la iglesia, por la calle
Tercia, por la Cañada…y por varios sitios más hasta que llegaron a una casa misteriosa cerca
del colegio. Al entrar vieron
que dentro había una especie
de portal mágico por el que se metieron los elfos y los niños sin pensárselo
dos veces, se metieron también por allí. Ese portal los trasladó al Polo Norte
en un abrir y cerrar de ojos, ¡fue impresionante!
Una vez allí, los elfos se subieron en un colorido y brillante trineo que
comenzó a volar sin más. Al ver que había otro enorme trineo, los niños se
montaron y salieron volando detrás de los elfos hasta dar con la casa de Papá Noel. Al llegar,
tocaron a una puerta gigantesca y ¿quién les abrió? ¡El mismísimo Papá Noel!
No se creían que estuvieran delante de él y al principio se quedaron
completamente boquiabiertos sin articular palabra, pero al instante, todos
empezaron a hablar a gritos y al mismo tiempo de su problema, ¡qué jaleo
formaron en un momento! Papá Noel intentó
calmarlos como pudo porque
aquello era un auténtico caos. Entonces sacó una flauta de su bolsillo que
hizo que todos se callaran repentinamente y pudiesen explicar el asunto
con detalles.
Mientras Papá Noel trataba de buscar una solución, los elfos les enseñaron toda la fábrica a los
pequeños. En el recorrido hicieron un montón de actividades: comieron chocolate
caliente con churros, se disfrazaron de elfos, jugaron todos juntos e incluso
les dieron de comer a los renos.
¡Disfrutaron como nunca lo habían hecho!
Mientras tanto, Papá Noel llamó a sus amigos los Reyes Magos para que le
echaran una mano y rápidamente acudieron hasta allí. Entre los cuatro
prepararon una receta de un turrón mágico que al comerlo les crearía a todas las personas una especie de campo de fuerza a su alrededor
capaz de destruir todas las
bacterias y virus existentes.
En ese momento, se dieron cuenta de que se aproximaba la hora de repartir
los regalos y sin esperar ni un segundo más, se subieron de nuevo a los trineos
voladores para regresar a Casas-Ibáñez. En uno iban Papá Noel, los Reyes Magos
y los elfos, y en el otro, todos los niños. Se pasaron prácticamente toda la
noche de casa en casa echando turrones y regalos por las chimeneas. Cuando por
fin terminaron, los niños volvieron a sus casas y se metieron en la cama de un
salto, ¡estaban agotados por la aventura tan intensa que habían vivido!
A la mañana siguiente, todos los vecinos del pueblo vieron en sus árboles
un misterioso turrón que iba cambiando de color. Con mucha curiosidad, se lo comieron y apareció a su alrededor una brillante e
intensa luz. Al momento, la luz desapareció y notaron un cosquilleo con el que
todos empezaron a sentirse muy felices. Milagrosamente, ¡la pandemia había
terminado!